miércoles, 13 de mayo de 2015

# 8 filósofos recargado - Facultad Libre de Rosario # Epicuro - Dario Sztajnszrajber











No temas a dios

En la Antigua Grecia existía una gran preocupación por lo que los dioses pudieran pensar por las acciones que cada uno llevaba a cabo cada día. Ello, unido al miedo a su fuerte temperamento, hacía que muchos vivieran con un miedo continuo a las posibles acciones de sus dioses. Muchos filósofos griegos consideraban que esto estaba totalmente fuera de lugar. Epicuro, en particular, defendía que los dioses sólo representaban un estado superior de felicidad, mediante seres indestructibles e invulnerables, que únicamente pretendían ser un modelo a seguir.

No te preocupes por la muerte

El filósofo Douglas Hutchinson resumió a la perfección lo que esta frase del tetrafármaco de Epicuro significaba:
Cuando estás vivo no tienes que lidiar con estar muerto, pero cuando ya estás muerto tampoco tienes que lidiar con ello, porque ya no estarás ahí para hacerlo frente
Según Epicuro, tras la muerte no hay nada. Eso puede ser un problema para muchos, pero la ansiedad ante la muerte tan sólo merma la calidad y la felicidad que se puede alcanzar en vida interesante per se. Peor aún es cuando la vida está ligada a una obsesión por hacer lo correcto para ser premiado con una vida después de la muerte, y no arder en el castigo eterno.

Lo bueno es fácil de conseguir

El sustento y el cobijo es algo que se puede adquirir fácilmente por cualquier persona con un mínimo esfuerzo independientemente de su riqueza. Pero cuando alguien quiere más de lo que necesita, estás limitando sus posibilidades de satisfacerse y ser feliz. Dicho en otras palabras: la cantidad mínima de la necesidad que hace falta para satisfacer un impulso debe ser igual a la cantidad máxima de interés que una persona ha de tener por satisfacerla.

Lo espantoso es fácil de soportar

Según Epicuro, normalmente la enfermedad y el dolor no son algo que se sufran de manera continuada, por lo que un dolor intenso tiende a ser breve, mientras que un dolor continuado o crónico suele ser más leve. Así Epicuro consideraba que, teniendo en cuenta la fortaleza física y mental de una persona, junto a su umbral del dolor, toda persona tiene que mantener que después de todo dolor llega el placer. Centrándose en ello, toda persona puede evitar la ansiedad ligada a un dolor, considerándolo el remedio contra el sufrimiento prolongado.


Leer más: http://recuerdosdepandora.com/filosofia/el-tetrafarmaco-la-lucha-contra-el-miedo/#ixzz3a4hfVPK6

sábado, 11 de abril de 2015

La República de Platón - Documental


Documental de 47 minutos  sobre La República,  la más conocida e influyente obra de Platón, y es el compendio de las ideas que conforman su filosofía.
Se trata de un diálogo entre Sócrates y otros personajes, como los discípulos o parientes del propio Sócrates. 
La obra está compuesta por diez libros, separados sin correspondencia con los cambios en los temas de discusión que se presenta.

La alegoría de la caverna: de Platón a la actualidad


viernes, 10 de abril de 2015

La alegoría de la Caverna de Platón

Platón  (- 428 a – 347 a.C)

El mito de la caverna (República, VII)
 El libro VII de la República comienza con la exposición del conocido mito de la caverna, que utiliza Platón como explicación alegórica de la situación en la que se encuentra el hombre respecto al conocimiento, según la teoría explicada al final del libro VI.




I - Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza.
Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.
- Ya lo veo-dijo.
- Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.
- ¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros!
- Iguales que nosotros-dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?
- ¿Cómo--dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?
- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?
- ¿Qué otra cosa van a ver?
- Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?
- Forzosamente.
- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?
- No, ¡por Zeus!- dijo.
- Entonces no hay duda-dije yo-de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.
- Es enteramente forzoso-dijo.
- Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?
- Mucho más-dijo.


II. -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría qué éstos, son realmente más claros que los que le muestra .?
- Así es -dijo.
- Y si se lo llevaran de allí a la fuerza--dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?
- No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.
- Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.
- ¿Cómo no?
- Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que él estaría en condiciones de mirar y contemplar.
- Necesariamente -dijo.
- Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.
- Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.
- ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?
- Efectivamente.
- Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?
- Eso es lo que creo yo -dijo -: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.
- Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?
- Ciertamente -dijo.
- Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?.
- Claro que sí -dijo.

III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.
- También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo.








Según la versión de J.M. Pabón y M. Fernández Galiano, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1981 (3ª edición)


jueves, 9 de abril de 2015

La caverna de Platón siglo XXI: da miedo que sea tan cierto.


Platón y el Mundo de las Ideas. Alegoria de la Caverna

PLATÓN - EL MUNDO DE LAS IDEAS



            Platón vivió en Atenas desde el año 429 a.C hasta el 347 a.C (siglos V y IV a.C). Estableció su escuela la ACADEMIA (por encontrarse en un parque y gimnasio consagrado al héroe Academo). Era una escuela y centro de investigación de Filosofía y todas la ciencias (duró más de 900 años). Fue filósofo y genio literario. Fue discípulo predilecto de Sócrates y como éste no dejó nada escrito, todo lo que se conoce de él fue gracias a Platón.        
            Como su maestro Sócrates, Platón estaba persuadido de que el verdadero saber no puede referirse a lo que cambia, sino a algo permanente, no a lo múltiple sino a lo único.
Para Platón hay dos tipos de CONOCIMIENTO:
Þ  sensible u opinión: Se alcanza por medio de los sentidos. Es vacilante, confuso, contradictorio. Consecuencia: relativismo, subjetivismo.
Þ  científico o verdadero: constante, riguroso y  permanente. Verdadero siempre y absolutamente. Ej. 2+2=4

Según Platón hay DOS MUNDOS:
Þ  SENSIBLE: De las COSAS SENSIBLES que son múltiples, mutables, contradictorias, temporales, particulares, participantes, copias, imperfectas. Ej. Una flor bella, una mujer bella.
Þ  INTELIGIBLE: De las IDEAS que son únicas, inmutables, idénticas a sí mismas, intemporales, universales, modelos, independientes, perfectas. Ej. La idea de belleza.


            Platón concibe la Filosofía “como la única esfera en la cual el pensamiento se mueve con perfecta libertad, no sujeto a ninguna limitación”.
            Su método fue la DIALÉCTICA:
·       método por el cual se llega a la inteligencia o conocimiento;
·       arte de la conversación que tiene por meta dar razón de alguna idea, buscando el principio del que depende;
·       técnica de “moverse” en el mundo de las ideas determinando las relaciones entre unas y otras (enlazadas o separadas).
        
            Para Platón las IDEAS están ordenadas jerárquicamente; subordinadas las más particulares a las más generales, y todas subordinadas a la idea suprema o IDEA DE BIEN que fundamenta las demás.

RELACIÓN ENTRE LOS DOS MUNDOS
            La Idea de Bien es el fundamento de todas las ideas; fundamento de todas las cosas sensibles que son simples aspectos de las Ideas.
            El mundo inteligible es modelo del sensible. Las cosas sensibles son simples copias, imitaciones, participaciones de las ideas.

 ALEGORÍA DE LA CAVERNA (Síntesis)

            Drama de la alegoría: consiste en “liberar” al prisionero para llevarlo hacia lo alto, hacia la luz, y  terminar por sacarlo de la caverna. Proceso de HUMANIZACION (des-animalización) hasta llegar a su plena realización.

            Símbolos empleados en la alegoría:
·       caverna subterránea = mundo sensible
·       prisioneros = hombres ignorantes
·       cepos, cadenas = ataduras de la ignorancia
·       estatuas, figuras = apariencias
·       sombras = imágenes
·       prisionero liberado = hombre filósofo
·       realidad exterior = mundo inteligible
·       sol = Idea de Bien

            La alegoría se divide en 3 momentos:
1.   Descripción de la caverna, los prisioneros y la vida que éstos llevan: estado de imaginación, hombres prisioneros de las apariencias. Modo de ver las cosas o conocer: deformado, a través de medios falsificadores. En este estado el hombre no tiene libertad ni verdadero conocimiento.
2.   Preso liberado que descubre el sol :
  1. a)     Liberación misma: comparado con alguien que se acerca por primera vez a un curso de filosofía: las cosas se empiezan a complicar, todo lo que creía saber vacila: “quiere” regresar a las sombras. Comienza el proceso de adaptación.
  2. b)     Preso liberado se va adaptando gradualmente a la nueva situación: Primero discierne entre las sombras, imágenes reflejadas, cosas, cuerpos celestes de noche, de día y el Sol. Proceso gradual Es el filósofo que llegó al final del viaje.
  3. c)      El liberado descubre en el Sol la causa suprema.
  4. d)     Recuerda la caverna y la vida que allí llevaba.

3.   Regreso del liberado a la caverna: misión del filósofo. Misión educativa, iluminadora, liberadora: la de llevar a sus compañeros a la verdad. El regreso produce enturbiamiento de la vista. Recibe burla de sus compañeros por su torpeza. Así los hombres corrientes se burlan de los sabios, aunque más motivos tiene el sabio de burlarse del ignorante. Los prisioneros piensan: “No valió la pena”.





miércoles, 8 de abril de 2015

Sócrates

Película dividida en tres partes, en la primera de las cuales se da cuenta de los diálogos y las posturas de Sócrates frente a la ética, la virtud, el conocimiento, justicia y la política. También se aprecia su método, a saber: La mayeutica. En una segunda parte, aparecen las criticas de Anito, Melito y Licón tildando al filósofo de corruptor de la juventud. En la tercera parte el desenlace, los juicios finales del pensador contenidos primero en el Critón, Eutifrón y por supuesto la Apología. Recomendable por contexto....

miércoles, 1 de abril de 2015

Diógenes y Alejandro Magno




Se cuenta que cuando Alejandro Magno (siglo IV a.C.) llegó a Atenas como en todas las ciudades que iba anexando a su proyecto imperial, quiso saber dónde se hallaba la sabiduría del lugar.
No se sabe si con intención de sorna o realmente porque así lo creían, le indicaron que el más sabio era Diógenes, el cínico. Claro que Diógenes andaba desnudo haciendo sus cochinadas por allí, insultando a todo el mundo y militando por la destrucción de toda cultura. Alejandro lo buscó y lo encontró justo tirado en el suelo junto a un tonel donde dormía, tomando sol. Se dice que ahí mismo Alejandro lo aduló comentándole que según los atenienses él era el hombre más sabio de la polis, y que por ello, lo quería premiar. Le dio carta libre para que pidiera lo que quisiera. “Pídeme lo que quieras que te lo daré”, dicen que le dijo Alejandro parado junto a Diógenes arrojado desnudo en el suelo. Diógenes levantó la vista, lo miró fijo y le respondió: “Te pido una sola cosa: que te corras porque me estás tapando el sol”. Los soldados amagaron con detenerlo, pero Alejandro los disuadió diciendo: “Si no hubiera nacido Alejandro, me hubiera gustado ser Diógenes”


Extracto de “¿Para qué sirve la filosofía? (Pequeño tratado sobre la demolición)
Darío Sztajnszrajber - Pág248-249. Ed. Planeta. 2013.  

lunes, 12 de enero de 2015

El intruso - Jean-Luc Nancy

¿A dónde está el otro? ¿Afuera o adentro? Hay un filósofo francés llamado Jean Luc Nancy [1] (1940/…) que hace unos años sufrió una enfermedad cardíaca degenerativa que solo podía resolverse con un trasplante de corazón. El trasplante lo salvó y obviamente cambió su vida e impactó de lleno en su filosofía. Al poco tiempo lo convocaron a disertar a un congreso en Europa sobre la cuestión del extranjero, y Nancy decidió allí narrar la experiencia de su trasplante. No fue casual, su propio corazón lo estaba matando, pero fue el corazón anónimo de un otro el que lo salvó. Lo propio lo estaba destruyendo; lo extraño le dio vida. ¡Qué paradoja! Nancy decidió titular su disertación con el nombre de “El intruso”. ¿Cuál corazón era el intruso? ¿El ajeno o el propio? 



El texto completo está disponible en: http://www.slideshare.net/mpsanchez/el-intruso-jean-luc-nancy


[1] Recibió un trasplante de corazón. El corazón intruso de Nancy, ese que le hace decir "Está el intruso en mí, y me convierto en extranjero para mí mismo," es también el que pulsa y lo pulsa, el que lo im-pulsa. El corazón tiene un beat que golpea, se abre y se cierra, diástole y sístole, como si fuera (un) inconsciente.”